










Una balanceadora electrónica estándar cubre autos y SUVs; si el taller también trabaja con ruedas de camioneta o llantas grandes, conviene un modelo con mayor capacidad de diámetro y peso de rueda.
La automática mide y posiciona el punto de balanceo sin que el operario gire la rueda a mano, lo que agiliza el trabajo y reduce el margen de error en talleres de alto volumen.